
“Dentro de la estrategia de milicianización de Petro está el plan de legalizar, multiplicar y armar a sus Primeras Líneas, llevándolas a 100.000 miembros, pagados con dineros de nosotros –los que pagamos impuestos–, poniéndoles por ahí derecho un carné oficial en el bolsillo”, publicó el exsenador Carlos Alonso Lucio, en busca de que Petro no arme a sus 100.000 milicianos.
El argumento de Petro es tan indigno como inmoral, sostiene Lucio y agrega que es “inmoral, porque una sociedad moral paga por trabajar, por producir riquezas, por agregar valor. Por agregar distintos tipos de valores”.
Y continúa diciendo: “Valores materiales y valores inmateriales. Valores económicos y valores del alma. Valores espirituales y valores ambientales. Óigase bien: Nunca, por no matar. Y mentiroso. Profundamente mentiroso. Porque Petro no les va a pagar para no matar sino para todo lo contrario. Para reprimir, matonear y matar”.
Por otro lado, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reiteró su compromiso con la implementación del acuerdo de paz firmado con la guerrilla de las FARC en 2016. No obstante, los pasos que da dejan mucho que desear a la población, porque parecen ratificar las hipótesis que plantea Lucio.
A pesar de que Petro señala que su gobierno trabajará para garantizar que los excombatientes de las FARC se reincorporen a la sociedad, promete recompensar a los delincuentes, lo que se muestra contradictorio con un auténtico proyecto de paz.
Escrito por José Hermosa para VCS Radio.net.
Imagen de portada: El presidente de Colombia, Gustavo Petro (Wikipedia Commons).
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