
4 Minutos de Lectura. La alegria es sin duda una de las emociones que propicia grandes beneficios y entre ellos el aprendizaje. Puedes leer o escuchar la nota a continuación…
La alegría sí fortalece el aprendizaje, no solo es un estado óptimo para obtener conocimientos, también es un sentimiento con bondades enormes que propicia la capacidad para aprender.
La alegría fortalece los lazos afectivos, nos acerca más como humanos y aprendemos en conjunto a ser mejores personas.
La alegría funciona como un estímulo en el proceso de aprendizaje
A partir de los estudios realizados conforme a la actividad neuronal, el cerebro puede responder de forma natural a los diferentes retos y estímulos asimilando los nuevos conocimientos de manera más rápida.
El Doctor David Paul Ausubel, psicólogo y pedagogo estadounidense, menciona a través de su teoría del Aprendizaje significativo, que, “La experiencia misma forma parte de un proceso cognitivo que potencia el conocimiento al sentirlo cercano, propicia emociones de entusiasmo y alegría, haciendo que lo aprendido jamás se olvide”.

Esto sugiere que, en el proceso de aprendizaje, experimentar alegría contribuye a liberar estrés por las diferentes situaciones que pueden pasar; también ayuda a sentirse mejor consigo mismo y potenciar las habilidades, destrezas y creatividad.
De esta manera se está aprendiendo para la vida, y así se logra un aprendizaje con significado. Es por ello que, de cierta manera, todo lo aprendido es guardado por el cerebro, para tomarlo luego como registro.
Entonces, ¿Cómo se es feliz?
Muchas personas creen que para estar en armonía y ser feliz es necesario vivir bien, tener dinero, vivir de lujos, viajar y estar cómodo.

Contrario a esto, la felicidad sigue siendo un término que va ligado al aprendizaje, no se nace sabiendo qué es la felicidad, se aprende a través de las experiencias y, sobre todo, cuando se experimenta la ausencia, la pérdida, o la falta de aquellas cosas que tenemos, pero que no valoramos o apreciamos en su momento.
Para la educadora y psicóloga venezolana Luciamelia García, no hay una definición exclusiva para la felicidad. Ella considera que hay tantos conceptos de felicidad como personas existen. Se trabaja para ser feliz y así como se trabaja para ello, existen obstáculos que impiden al ser humano llegar a vivir momentos únicos que puedan generarle satisfacción, por ejemplo; las quejas, las críticas, las comparaciones, el enfrentamiento y la competencia.
Desde otra perspectiva, el psicólogo mexicano y autor de la educación holista, Ramón Gallegos Nava, piensa que para ser feliz se requiere de un autoconocimiento. Este se basa en saber la verdadera naturaleza de cada ser y para esto se requiere del máximo nivel educativo, y espiritualidad.

En conclusión, la alegría favorece el bienestar físico y psicológico, ya que, al estar en un estado armónico y libre de tensión, el cerebro lo reconoce y asimila como un estado óptimo que favorece la disposición de captar y aprender en forma acelerada.
Por el contrario, cuando se está en un estado de estrés, el cerebro se bloquea haciendo que el aprendizaje no se dé, lo cual genera un abandono y frustración en el proceso.
Estar feliz también contribuye a que los contenidos se asimilen de forma más rápida, facilitando todos los procesos cognitivos e innovadores, esto genera a que se desarrollen las destrezas para que el cerebro en su estado de tranquilidad y armonía, responda de forma más clara y racional los retos que se le presenten.
¡Bienvenida la felicidad!
Vivir feliz y tranquilo internamente, genera grandes beneficios en cuerpo y mente. El cuerpo responde elevando el sistema inmunológico para evitar virus y bacterias. La mente se estabiliza generando equilibrio y armonía lo que favorece la toma de buenas decisiones. Además, la felicidad nos genera una interacción con los demás en forma positiva, basada en los valores los cuales nos ayuda a ser mejores.
Es así que, debemos sentir alegría en el corazón y para ello es necesario estar en sintonía con Dios, el Creador o ese ser Supremo que llena nuestro espíritu, agradeciendo cada día el milagro de la existencia.
Como decía Albert Einstein: “Hay dos maneras de vivir la vida: Una como si nada fuera un milagro, y la otra es como si todo lo fuera.”
¡Así que, ábre las puestas a la felicidad, todo depende de ti!
Artículo de Adriana Contreras Pineda para VCS radio.net
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